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Por Adela Mac Swiney González
Valladolid, 27 de octubre (Notistarz).– El director portugués Tiago Guedes compite por la Espiga de Oro de la 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid con «Aquí», una adaptación de la obra del Nobel J. M. Coetzee, que llega a Valladolid después de su paso por Cannes. El cineasta presentó la película acompañado del productor Paulo Branco y los intérpretes Patricia López Arnaiz («Ane», «Los domingos») y Sergi López (‘El laberinto del fauno», «Sirat»).
El equipo ha dedicado el estreno español de la película al actor español Manolo Solo, quien coprotagonizó el filme antes de su fallecimiento en julio de este año. «Vi a Manolo en la película «Cerrar los ojos» de Víctor Erice y sentí una sensibilidad que resonó con lo que buscaba para el personaje de Simón en mi película. Fue muy sencillo hablar con él y fue alguien que tuvo una enorme generosidad», compartió Guedes.
Por su parte, Branco añadió que «Manolo y Patricia eran las personas exactas para los papeles que interpretaron, sin ellos la película no existiría; encarnar estos diálogos no es algo fácil y los dos transmiten una emoción tan increíble que nos hacen creer lo que estamos viendo» y añadió que «ese es el gran triunfo de la película, que no hubo ningún error al elegir el reparto, como productor estoy muy orgulloso del trabajo que hicieron los actores y de cómo se entregaron a la película, a Tiago y a mí».
«Aquí» adapta la trilogía de Jesús, del novelista sudafricano J.M. Coetzee, una obra que explora temas de identidad y migración en un mundo imaginado con una perspectiva profundamente filosófica. Sobre el camino hacia la adaptación, Branco compartió que «tengo la suerte de conocer a Coetzee desde hace unos años y cuando le comenté mi entusiasmo por los libros, me dijo que me cedía los derechos».
Aseguró que el escritor había tenido muchas ofertas en Estados Unidos, pero nada le interesaba y no quería que la película fuese hablada en inglés. «Luego fuimos con Tiago a tener un encuentro con él en Córdoba y confió en que nosotros seríamos fieles al material», apuntó.

Aunque fue una labor exitosa no por ello estuvo exenta de retos, como el hecho de tener que condensar una obra de más de 900 páginas en tres horas y media de metraje y al respecto el director anotó que «queríamos que se quedase en tres horas, pero cuando la vimos entendimos que ese era el corte final, no había nada más que cortar y mí me gusta mucho esa duración porque te permite una inmersión real».
Más allá de eso sostuvo que «es un tiempo que el espectador está en ese mundo, lejos de segundas o terceras pantallas; creo que hoy, más que nunca, hacer una película larga es un acto de resistencia», a lo que el actor catalán Sergi López agregó entre risas que «la película es una versión reducida, tres horas es casi un cortometraje».
Uno de los cambios que hace la película frente al material es el título, algo que director y productor conversaron con el autor. «La película habla mucho de la importancia de vivir y estar en el momento, no hay recuerdos y el futuro es incierto, lo que importa es el momento exacto que están viviendo los personajes», dijeron.
Los actores también indagaron en los retos de encarnar personajes ambiguos en un mundo fuera de lo real. «Cuando tienes la suerte de leer un guion tan sólido con un universo tan diferente, no tienes mucho espacio para improvisar. No estamos acostumbrados a hacer personajes sin historia real, donde lo más importante es ese lado poético y simbólico», señaló Sergi López.
Patricia López Arnaiz reforzó esta idea y comentó que «era un trabajo que teníamos que afrontar con mucho respeto, no solo por el material que había que cuidar sino también por sus particularidades; hay una atmósfera de no-realidad, una extrañeza que está en los libros y también estaba en el guion».
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